Lima jueves 4 de febrero, 10:30 de la mañana. Buscando un banco de la nación donde no haya mucha cola ingresamos a la sede del Poder Judicial en lo que era hasta hace algún tiempo el Ministerio de Educación. Recordé que el hall del edificio estaba adornado con un mural del famoso pintor peruano Teodoro Núñez Ureta. Ahí estaba la excelente alegoría a la educación pintada entre 1 955 y 1 963. Avance, saque mi cámara y cuando ya había terminado un personal de seguridad me abordo como si hubiera cometido un gran delito. Según su razonamiento yo había atentado contra la seguridad del Ministerio por el solo hecho de tomar fotos. Le mostré las fotos, le explique que eran de un gran pintor, pero nada, no tenía ni idea de lo que le decía. Algunos minutos más y sin lograr entendernos el uno al otro, simplemente me pidió que me retirara inmediatamente. Que más iba a hacer si ya había hecho lo mío.

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